Descripción
Soluciones integradas en el pavimento para el control seguro de la velocidad.
Los reductores de velocidad son elementos integrados en el pavimento diseñados para limitar la velocidad de circulación de forma controlada mediante una modificación suave de la rasante. Su función principal es inducir una deceleración progresiva del vehículo, mejorando la seguridad vial en entornos donde es necesario compatibilizar el tráfico rodado con la presencia de peatones o minimizar el riesgo de accidentes.
Estos sistemas se adaptan a las condiciones de cada vía en función de la velocidad objetivo, el tipo de tráfico y el entorno de implantación, ya sea urbano, industrial o logístico. Su correcta integración en el pavimento permite mantener la funcionalidad de la vía, evitando maniobras bruscas y garantizando una circulación más segura y ordenada.
Los reductores de velocidad pueden ejecutarse con distintos materiales, como mezclas bituminosas, hormigón o sistemas prefabricados, ofreciendo soluciones duraderas y compatibles con señalización horizontal y tratamientos de alta visibilidad que refuerzan su eficacia preventiva.
Propiedades
Prestaciones técnicas y comportamiento del sistema en condiciones de servicio.
Los reductores de velocidad presentan un comportamiento técnico orientado a garantizar seguridad, durabilidad y confort de paso, siempre conforme a los criterios geométricos y constructivos establecidos por la normativa vigente. Su diseño permite una transición progresiva del vehículo, evitando impactos bruscos y reduciendo las solicitaciones sobre el firme.
Entre sus principales propiedades destacan:
- Alta resistencia al tráfico rodado, incluidos vehículos pesados en entornos industriales y logísticos.
- Superficie antideslizante, apta para circulación de vehículos y tránsito peatonal.
- Buena durabilidad frente a agentes climáticos, aceites y carburantes.
- Correcta evacuación del agua superficial, evitando encharcamientos.
- Posibilidad de incorporar acabados coloreados y señalización horizontal integrada.
- Buen comportamiento frente al fuego según clasificación vigente.
- Ejecución rápida y compatible con intervenciones puntuales sin afectar de forma prolongada a la vía.
Tipos de reductores de velocidad
Entre los reductores de velocidad más empleados destacan el lomo de asno y el cojín berlinés, utilizados para limitar la velocidad de circulación.
Lomo de asno
El lomo de asno es uno de los reductores de velocidad más habituales en la red viaria urbana. Se trata de un elemento integrado en el pavimento que genera una elevación progresiva de la calzada, obligando al conductor a reducir la velocidad mediante una alteración controlada del perfil longitudinal del firme.
Según la Instrucción del Estado sobre Reductores de Velocidad y Bandas Transversales de Alerta, este tipo de reductor presenta una geometría normalizada que permite una reducción eficaz de la velocidad sin generar impactos bruscos ni comprometer la seguridad del tráfico.
Características principales:
- Sección parabólica o semicircular con transición progresiva.
- Altura habitual en torno a 6 cm ±1 cm.
- Longitud longitudinal aproximada de 4 m, ajustable según velocidad objetivo.
- Ejecución mediante mezcla bituminosa en caliente, hormigón o sistemas prefabricados.
- Alta durabilidad frente a tráfico repetitivo.
- Posibilidad de incorporar señalización horizontal y bandas reflectantes.
- Diseño que facilita el drenaje superficial y evita acumulaciones de agua.
Reductor de velocidad Lomo de asno


Cojín berlinés
El cojín berlinés es un reductor de velocidad diseñado para compatibilizar el control de la velocidad con la circulación fluida del transporte público y de vehículos de grandes dimensiones. Su anchura limitada permite que autobuses y vehículos pesados lo franqueen con menor afección, mientras que los turismos se ven obligados a reducir la velocidad.
Esta tipología se emplea principalmente en vías urbanas donde se busca priorizar la movilidad sostenible sin renunciar a una moderación eficaz del tráfico.
Características principales:
- Anchura reducida, habitualmente entre 1,70 y 1,80 m.
- Permite el paso de vehículos de gran tamaño sin reducción brusca de velocidad.
- Obliga a turismos y vehículos ligeros a decelerar.
- Aplicable en calles con líneas de autobús y zonas residenciales.
- Ejecución mediante mezcla bituminosa, módulos prefabricados o caucho vulcanizado.
- Instalación rápida y mantenimiento mínimo.
- Compatible con señalización horizontal y acabados reflectantes para mejorar la visibilidad.
Reductor de velocidad cojín berlinés


Normativa de los reductores de velocidad
Marco normativo y criterios de diseño.
La ejecución e implantación de los reductores de velocidad se rige por la Instrucción Técnica para la Instalación de Reductores de Velocidad y Bandas Transversales de Alerta en Carreteras del Estado, publicada mediante la Orden FOM/3053/2008. Esta normativa establece los criterios geométricos, dimensionales y constructivos que deben cumplir estos elementos para garantizar la seguridad del tráfico y la durabilidad del pavimento.
El documento define los valores admisibles de altura, longitud y pendientes máximas en función de la velocidad de la vía, así como las condiciones de ubicación y visibilidad necesarias para asegurar un comportamiento predecible de los vehículos. Su cumplimiento es obligatorio en la Red de Carreteras del Estado y constituye una referencia técnica recomendada para carreteras autonómicas, urbanas e interurbanas.
La aplicación de estos criterios en entornos municipales permite homogeneizar las soluciones constructivas, mejorar la percepción del conductor y reducir la siniestralidad, favoreciendo una convivencia más segura entre peatones y tráfico rodado.
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Aplicaciones
Implantación eficaz para la mejora de la seguridad y la gestión del tráfico.
Vías residenciales y entorno urbano: Se aplican para moderar la velocidad en calles con convivencia entre peatones y vehículos, mejorando la seguridad en zonas de tráfico local, accesos a viviendas y travesías urbanas donde es necesario reducir situaciones de riesgo sin afectar a la funcionalidad de la vía.
Centros educativos, sanitarios y deportivos: Permiten implantar zonas de calmado de tráfico en áreas sensibles, priorizando la protección de usuarios vulnerables. Favorecen una reducción efectiva de la velocidad en accesos, viales interiores y puntos de cruce peatonal con elevada afluencia.
Polígonos industriales y parques empresariales: Contribuyen a ordenar la circulación interna de vehículos ligeros y pesados, especialmente en zonas de carga y descarga, cruces internos y accesos a naves, reduciendo riesgos operativos y mejorando la seguridad sin interferir en la actividad logística.
Áreas comerciales y pasos peatonales: Refuerzan la seguridad vial en zonas con alta densidad de peatones, incrementando la percepción visual del conductor y favoreciendo el cumplimiento de los límites de velocidad en puntos críticos de acceso o cruce.
Entornos de transporte y cruces conflictivos: Se emplean como medida preventiva en proximidad a estaciones, paradas de autobús, intersecciones complejas o zonas con detenciones frecuentes, ayudando a controlar la velocidad y a reducir la siniestralidad asociada a cambios de trayectoria o maniobras repetidas.
La correcta aplicación de reductores de velocidad permite mejorar la seguridad vial y optimizar la circulación tanto en entornos urbanos como industriales, favoreciendo un control eficaz de la velocidad sin comprometer la funcionalidad de la vía ni la durabilidad del pavimento.
Acabados estéticos
Soluciones de acabado para mejorar la visibilidad y la seguridad.
Tratamiento antideslizante de alta fricción: Aplicación de recubrimientos sintéticos tipo slurry que incrementan la fricción superficial del pavimento, mejorando el comportamiento antideslizante y reduciendo el riesgo de deslizamiento, especialmente en zonas de aproximación y frenado.
Acabados cromáticos de advertencia: Uso de colores de alta visibilidad como rojo, amarillo o negro mediante asfaltos pigmentados o recubrimientos específicos, destinados a reforzar la advertencia visual al conductor y a facilitar la identificación anticipada del reductor.
Sistemas reflectantes y fotoluminiscentes: Incorporación de bandas reflectantes o elementos fotoluminiscentes que mejoran la visibilidad nocturna y en condiciones de baja iluminación, aumentando la seguridad en entornos urbanos e industriales con tráfico continuo.
Señalización horizontal integrada en el pavimento: Marcaje vial ejecutado directamente sobre el reductor mediante pintura o materiales termoplásticos, que permite advertir su presencia sin interferir en la continuidad del firme ni en el comportamiento del sistema.
La correcta aplicación de reductores de velocidad permite mejorar la seguridad vial y optimizar la circulación tanto en entornos urbanos como industriales, favoreciendo un control eficaz de la velocidad sin comprometer la funcionalidad de la vía ni la durabilidad del pavimento.
Preguntas frecuentes (FAQs)
La selección del sistema se basa en un análisis conjunto de la velocidad límite, la intensidad y composición del tráfico, el tipo de vehículos predominantes y el entorno de implantación. En zonas peatonales o entornos sensibles se emplean soluciones de mayor efecto reductor, mientras que en vías con transporte público o tráfico pesado se utilizan sistemas que permiten compatibilizar seguridad y fluidez. Una correcta elección evita impactos bruscos y alarga la vida útil del pavimento.
El pavimento debe presentar estabilidad estructural, buena capacidad portante y ausencia de patologías activas. Antes de la ejecución se realiza una preparación del soporte que puede incluir limpieza mecánica, fresado localizado o imprimación, garantizando una adherencia adecuada y un comportamiento estable frente al tráfico repetitivo.
Sí. Los sistemas actuales permiten su instalación sobre pavimentos asfálticos u hormigonados existentes, siempre que estos se encuentren en condiciones estructurales adecuadas. Esta solución reduce los tiempos de obra, minimiza las afecciones al tráfico y optimiza los costes de intervención.
El diseño geométrico de los reductores contempla pendientes transversales, rampas y soluciones de drenaje que aseguran la evacuación del agua superficial. En función del entorno, se incorporan canaletas longitudinales o imbornales laterales que evitan encharcamientos y protegen los bordes del pavimento frente a la erosión.
Sí. Los reductores de velocidad pueden complementarse con señalización horizontal, bandas reflectantes, acabados de alta visibilidad o señalización vertical, reforzando la percepción del conductor y mejorando la seguridad tanto de día como de noche.
El mantenimiento es mínimo y se limita a inspecciones visuales periódicas del estado superficial y de la señalización. En caso de desgaste, los acabados pueden renovarse mediante tratamientos superficiales o repintado, sin necesidad de intervenir en la estructura del sistema ni realizar cortes prolongados de tráfico.
Servicios relacionados
Sistemas empleados o complementarios vinculados con las necesidades técnicas descritas.
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Carril bici
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